Son raros estos días en que salgo a la calle queriendo ser más nueva, más inocente, con ganas de creer de nuevo. Es rara esta mezcla de descreimiento y racionalidad crecida -con la tristeza que oculta- con este desbordar de esperanza y buenos deseos. Este no saber a qué atenerse entre la añoranza y el recuerdo y lo que pudo haber sido hoy de los y las que ya no están; la amargura de los que están por narices, la tristeza de los que no querrían estar; y la alegría sencilla y plena de las y los que sencillamente están aquí con su amor sencillo y pleno.
Es raro y es hermoso este momento en que quiero ser más nueva, más inocente, con ganas de creer de nuevo. Puedo hechar la culpa al Corte Inglés, rebelarme y quejarme de que quiero los buenos deseos y los regalos todo el año, por favor!, pero enseguida pienso que deberíamos tener campaña publicitaria de buenos de deseos todo el año, pero como no es así, más me vale aprovechar y salir a la calle queriendo ser más nueva, más inocente, con ganas de creer de nuevo y mirar a la gente, a los y las que amo, más nuevas, más inocentes, con ganas de creer y amar de nuevo.
Felicidad-des!
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